Amenazas

La contaminación del agua en San Cristóbal de Las Casas es una de las problemáticas de deterioro ambiental de mayor importancia. Los ríos Amarillo y Fogótico están contaminados por descargas de aguas residuales sin tratamiento previo y por inadecuada gestión de residuos sólidos.

La calidad del agua de esos ríos Amarillo y Fogótico disminuye debido a una insuficiente infraestructura de saneamiento, el arrastre de residuos sólidos urbanos y de manejo especial además de las descargas difusas de aguas residuales de pequeñas localidades rurales, los desechos de las actividades agropecuarias y los sedimentos, materiales pétreros o residuos de construcción, productos de los cambios de uso de suelo. Lo cual pone en riesgo la conservación del medio ambiente, la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos, la salud de la población y la cantidad de agua disponible para uso y consumo humano.

Las corrientes de agua superficial que fluyen en las inmediaciones de zonas urbanas y áreas destinadas al uso agropecuario o rastros municipales aportan contaminantes que se suman a las descargas de aguas residuales municipales así como el arrastre de residuos sólidos urbanos dispuestos en sitios no controlados, desechos de actividades pecuarias y de sedimentos producto de los cambios de suelo.

En San Cristóbal de Las Casas, las casas en barrios, colonias y fraccionamientos así como los comercios, hoteles, espacios públicos, oficinas, fábricas y vía pública, generar residuos sólidos urbanos (RSU).

En cuanto a las casas, de acuerdo con la Dirección de Limpia Municipal (2021), el 49.07% del desecho doméstico es materia orgánica compuesta por residuos de alimentos, frutas, verduras y huesos. El 11% es plástico (bolsas y plástico rígido) y el 39.93% restante lo integran materiales como papel, cartón, vidrio, metal y residuos tóxicos (papel higiénicos, pañal desechable y toallas femeninas).

Además, estos porcentajes varían de acuerdo al estrato socioeconómico. Por ejemplo, es mayor los residuos tóxicos en niveles bajos y medios (11.82% y 7.32%, respectivamente). Pero, el plástico es mayor en el estrato alto (12.32%).

Además del crecimiento de la mancha urbana, la invasión en parte del humedal María Eugenia y la construcción de viviendas por el cambio de uso de suelo provoca un impacto ambiental que se agrava con la introducción de especies invasoras como el cangrejo rojo o la rana toro.

La construcción de viviendas genera escombros que son tirados en el humedal La Kisst.

Sin contar las oficinas de gobierno dentro de La Albarrada y la zona de universidades conformada por 18 instituciones educativas, que está construida sobre la zona de humedales que aceleró el crecimiento urbano y la reducción del humedal reduciendo con ello los cuerpos de agua.

Además de los asentamientos humanos en el Humedal María Eugenia como: Fraccionamientos Abeles, Caronte, Bosques del Sol, Manzanillas y Rinconada Del Pino, las Colonias Miguel Ángel de Quevedo, Juan Sabines, El Campanario, El Pedregal, Las Minas, Corral de Piedra, Bienestar Social, La Albarrada y Lagos de María Eugenia.

La presión social por el alto valor de predios en zona urbana es otra de las causas principales de presión sobre los humedales de montaña que nos dan agua.

En febrero de 2020, la Comisión Nacional de Derechos Humanos junto con personal de PROFEPA realizaron una inspección ocular con la que se identificaron 14 puntos de descargas residuales sin tratamiento previo provenientes principalmente del mercado principal, el basurero municipal, casas habitación y pequeños comercios asentados en las inmediaciones del Río Amarillo y Río Fogótico.

El agua del Humedal María Eugenia son aguas nacionales a cargo de CONAGUA. Para hacer uso de esas aguas se requiere permiso de la Comisión para controlar la disponibilidad del agua en San Cristóbal de Las Casas, de lo contrario se está haciendo un acto ilícito que amerita una inspección que conlleva una multa de al menos $120,000.

Sin embargo, existe un grupo de piperos que necesita vender agua como fuente de ingresos pero que llevan cinco años extrayendo agua de distintos manantiales, incluido el Humedal María Eugenia, con 5 pipas de 3000 litros cada una. Hay días que extraen para uno o dos viajes. Esto sin contar las valles que anuncian pozos profundos en María Auxiliadora y Carretera a Chamula.

SAPAM es la única institución que tiene permiso de CONAGUA para extraer agua de Navajuelos así como de los manantiales y pozos a su cargo por lo que paga 2 millones de peso por derecho a la extracción y 4 millones por el drenaje anualmente. Además, que Coca Cola tiene 2 pozos y también paga a la CONAGUA.

El reto es que CONAGUA no tiene personal suficiente para verificar la extracción de piperos. Lo hace sólo cuando el municipio les avisa. Por eso, si se quiere evitar una crisis de agua, es importante impulsar la regularización, trabajar conforme a la legalidad. Esto implica consultar con CONAGUA los lugares de los que se puede extraer agua y hacer los pagos de derecho de extracción.